El eco fantasmal de un koto

 

"- La señora es una reliquia, ¿no?

-Es tan agorera que podría darle un diploma especial a la más arcaica del país. Va como dos o tres veces al mes a consultar a un monje de Dentsuin.

-¿No será un familiar?

- Es un tipo que adivina el futuro a cambio de limosnas. No para de inmiscuirse en mi vida. De hecho, cuando me mudé empezó a atosigarme, a través de la vieja, con que la casa daba a la puerta del demonio y todas las orientaciones eran funestas".

Resulta sorprendente que esta novela corta haya sido escrita por Soseki. No lo parece. De hecho, a medida que vas leyendo el desarrollo de la historia más te sorprende porque la temática y el modo en que está escrita no son particularmente representativos del escritor. ¿Esto lo ha escrito Soseki? Vaya, curioso. Curioso porque se parece más a un cuento gótico que a cualquiera novela del autor. Pero esto es peccata minuta, no tiene ninguna importancia, Soseki se disfruta igual. 

Si hay algo que sobrevuela la historia y que es muy característico del escritor: el sarcasmo, su particular sentido del humor y la crítica a la sociedad imperante a través de las costumbres y los pequeños detalles. No todo iban a ser fantasmas, apariciones sobrenaturales y supersticiones. 

El relato de apenas setenta páginas está escrito en primera persona y en él el narrador le hace cuenta a su amigo Tsuda que vive con una anciana muy supersticiosa, que le está amargando la existencia porque le hace sentir cosas extrañas y pensar cosas aún más descabelladas.

"-El problema aquí es la vieja; en cuanto levanto un párpado, la tengo de nuevo a mi lado, lamentándose por todo".

No, no parece una vida muy cómoda. Y por si esto no fuera suficiente su prometida parece haber pillado un resfriado y la anciana ha aprovechado la circunstancia para echarle un mal de ojo...o algo parecido.

"-Aunque todavía no vivamos juntos, la vieja cree ciegamente en los vaticinios del monje y no deja de atosigarme con ellos. Dice que no se curará si no me traslado a otra casa con una mejor orientación en menos de un mes. ¡Qué habré hecho yo para merece a esta pitonisa!".

Hubo un tiempo en el que en Japón se trataban las enfermedades con cánticos, salmos y exorcismos. De hecho a comienzos del siglo XX aún permanecían cierto tipo de creencias sobre todo en las clases más humildes y las personas mayores. Soseki en esta inusual novela plantea la posibilidad de que la mente a veces juegue malas pasadas y mal aconsejada por el miedo sea capaz de ver cosas que no existen...¿o tal vez sí?  

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