La estrella más hermosa
Se trata de una novela de ciencia ficción, la única existente en la literatura de Mishima, y escrita en plena Guerra Fría. Es decir en un contexto donde el miedo a la extinción del ser humano está patente (más aún tras las bombas de Hiroshima y Nagasaki) debido a la proliferación de armas nucleares y la amenaza, aunque sea de modo preventivo, de las grandes potencias en utilizarlas. Con este panorama es más que lógico que Mishima utilizara a unos “no humanos” para tratar de explicar este sinsentido.
De este modo las peripecias de la familia Osugi se convierten en el epicentro de la trama tras descubrir que cada uno de los componentes es de un planeta. El padre, Juichiro, de Marte, la madre, Iyoko de Júpiter, el hijo, Kazuo, de Mercurio y Akiko, la hija, de Venus.
Teniendo en cuenta la poca estima que el escritor sentía por la sociedad en la que vivía no extraña que todo gire en torno a la cuestión de si el ser humano, responsable de la degradación del planeta y de la especie misma, merece su existencia. A la vista de los vaivenes de la familia Osugi por hacerse entender y congraciarse con los humanos esto es más que discutible.
Resulta divertida, a veces hiriente y por momentos trágica. Nunca la visión de los seres humanos por los mismos seres humanos (en ningún momento se nos certifica que ningún miembro de la familia, y otros tantos que aparecen después, sea en verdad extraterrestre) fue tan crítica.
Comentarios
Publicar un comentario